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La localidad congregó a cientos de visitantes en la 12ª edición la “Fiesta de la Vaca Brava”

Encierros, vaquillas, exhibiciones de saltos y quiebros o concursos de anillas centraron la jornada

El recortador Jonathan Pegenaute, colocando una anilla en el cuerno de una de las vacas de la ganadería local de Alicia Urriza.

El recortador Jonathan Pegenaute, colocando una anilla en el cuerno de una de las vacas de la ganadería local de Alicia Urriza. (A. Izko)

Por duodécimo año consecutivo, Larraga acogió ayer la tradicional Fiesta de la Vaca Brava, una jornada organizada conjuntamente por el Consorcio de Desarrollo de la Zona Media, así como por el Ayuntamiento de la localidad, que año tras año reúne en este municipio de apenas 2.000 habitantes a centenares de aficionados a las reses bravas.

La fiesta comenzó de la mano de un encierro y de la posterior suelta de vaquillas, en la plaza de los Fueros, que hizo las delicias de los presentes. Los más pequeños de la casa, por su parte, también pudieron participar del fervor taurino gracias a unos toricos de rueda y de agua que se habilitaron a tal efecto.

Más tarde, los asistentes pudieron disfrutar de un concierto ofrecido por la banda de música Alegría Raguesa, que comenzó el recital entonando un armónico Cumpleaños feliz en honor a una de sus componentes, la clarinetista Rocío Arizmendi, y de una visita guiada que transcurrió por la iglesia de San Miguel Arcángel.

El trapío taurino corrió a cargo de los recortadores Jonathan Pegenaute (Pamplona), Carlos Barandalla y Luis Miguel Galindo, Quimera, ambos naturales de Rada, Iván Suescun, de Miranda de Arga, y de Alain Ugarte, El Pali, de Villava, quienes, con reses de la ganadería local de Alicia Urriza (que debutó el año pasado en esta fiesta), primero realizaron una exhibición de quiebros y saltos y posteriormente participaron en un concurso de anillas. Aunque en un primer momento los recortadores no se mostraron del todo satisfechos con las reses por considerarlas algo “flojas” y “muy delgadas”, finalmente todos ellos pudieron quitarse la espinita clavada durante la exhibición de quiebros y saltos y se lucieron en el concurso de anillas.

Arte Valenciano

Tras la comida popular, que albergó a un nutrido grupo de comensales, la tarde continuó de la mano de una espectacular exhibición de arte valenciano, que se prolongó de las 18.00 a las 20.00 horas, y en la que no faltaron reconocidas figuras como Don Tancredo, el manso humano, el forcado y el balancín.

Una vez hubo acabado el espectáculo, la organización soltó varias vacas para el deleite del personal.

La jornada concluyó con una ronda popular, que recorrió las calles más importantes y céntricas de la localidad, y con el toro preferido de los más pequeños de la casa, el torico de fuego.

Leído en: http://www.noticiasdenavarra.com/

Mapa para llegar del hotel Hola Tafalla a Larraga

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