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El papel principal del pionero del cooperativismo olitense, Victoriano Flamarique, y su intervención hace cien años en un congreso internacional de viticultura celebrado en Villava (Navarra) fue el tema de la charla organizada el viernes 11 por la Cofradía del Vino de Navarra.

Las crisis económicas no se inventaron ayer y, por ejemplo, hace cien años los barcos que zarpaban de Bilbao rebosaban paisanos dispuestos a buscarse la vida en Argentina. Hacía poco que la plaga de la filoxera había diezmado las viñas en la Merindad. La gente sin sustento estaba abocada a emigrar para vivir con dignidad. Justo en ese momento, algo similar a lo que ocurre hoy, los que indagaban respuestas miraron a Europa. Copiaron el sistema cooperativo alemán (Raiffúsen) y algunos lo trasplantaron con éxito.

El director de la Bodega Cooperativa Olitense, Victoriano Flamarique, intervino en 1912, hace ahora justo un siglo, en un congreso internacional de viticultura que organizó la Diputación de Navarra y como ponente en este foro reveló las claves que entonces frenaron la crisis e hicieron prosperar la economía local.

La esencia del pensamiento clarividente de Flamarique quedó recogida en la intervención que hizo en este simposio que se celebró en el mes de julio en Pamplona dentro de un programa más amplio que tenía como excusa el VII aniversario de la batalla de las Navas de Tolosa.

En el comité de honor figuraban las más altas autoridades del Estado, representantes de prácticamente todas provincias y expertos, sobre todo, de Francia e Italia. El día 11, en la primera sesión tras la inauguración, intervino nuestro protagonista para explicar al auditorio el sistema de “Cooperativas para la venta de vinos; su organización y funcionamiento. Relación de las existentes en España”.

El rector de la primera bodega cooperativa abierta en Navarra, el beirense y también cura de Santa María de Olite, Victoriano Flamarique, expuso a los expertos cómo él y otros pioneros se habían inspirado en las cooperativas que funcionaban en el valle alemán del Ahr desde 1868 y que, sustentadas por bancos locales, se habían agrupado en federaciones regionales y extendido con éxito empresarial más allá del Rhin. Italia, a partir de 1890, desarrolló también este modelo.

Flamarique, en un lenguaje moderno e inteligente, habló de cómo en 1904 reprodujo en Olite el modelo de caja rural germana “raiffeisseriana”, con el que luego financió la bodega. El aventajado director opinó abiertamente que la cooperación era en este momento necesaria porque el liberalismo económico había dejado “a los obreros abandonados a su propia debilidad y a merced de un capitalismo absorbente y sin entrañas”, que veía en ellos una “pieza” más de sus fábricas, “un aparato que se utilizaba mientras podía funcionar” y se desechaba cuando era inútil.

(Sigue… )

Artículo completo en El Olitense

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